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viernes, 1 de abril de 2011

Cesárea: ¿condena o vivencia?

 He leido este artículo de Ser Doulas y me pareció un artículo muy lindo y para pensar sobre el tema de las cesáreas y la significación que le da cada mujer a esa situación, que no para todas es iguales.

Algunas mamás piden una cesárea, otras veces la decide el médico y otras veces es necesaria realmete. De todos modos, es una momento importante y  marca un antes y un después, principalmente por el nacimiento de un hijo, pero también por lo traumático de esa situación.

El significado de TRAUMA es:
  1. Lesión duradera producida por un agente mecánico, generalmente externo.
  2. Choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente.
  3. Emoción o impresión negativa, fuerte y duradera.


    Una cesárea deja marcas..en el CUERPO y por ende en el ALMA....habrá que estar preparada para comenzar a sanarla...              

     

    Cesárea: ¿condena o vivencia?
    Por Ser Doulas

Todos hemos oído y dicho alguna vez eso de: “depende del color del cristal con el que se mire” cuando nos hemos referido a alguna situación sobre la cual la visión puede ser variable en función de quién la analice. Así lo que para algunos puede ser una condena fatal que les marque de modo negativo en su futuro, para otros es una vivencia de la que aprenderán en el momento que les corresponda.

Algo así ocurre con las cesáreas. Cada año se realizan en nuestro país miles de ellas para traer al mundo a otros tantos niños. En muchos casos la necesidad impera debido a motivos médicos incontestables. Pero en otros los motivos que propician que un bebé llegue a los brazos de su madre a través de una intervención de cirugía mayor en lugar de hacerlo a través de un parto vaginal poco o nada tienen que ver con la preservación de la integridad física de mamá y/o bebé.

Sean cuales sean los motivos y justificaciones que se dan en cada caso, lo más habitual es que la cesárea sea algo traumático para mamá y bebé y que suponga una “condena” a una nueva cesárea en los siguientes partos que esa mujer pueda tener.

Y hablo de algo traumático para mamá porque lo es. Comenzando por el instinto primario de reproducción que nuestra especie tiene y para el que nuestro cuerpo está preparado. Rompemos con esa función fisiológica, privamos a nuestro cuerpo de llevarla a cabo. Privamos a nuestro cuerpo del equilibrio hormonal que desencadena en un comportamiento emocional que nos hace reconocer a nuestro bebé y amarle desde el primer instante. Y esto puede causar, en ocasiones, un comportamiento de desapego inicial o incluso permanente hacia su bebé. Es algo a lo que muchas mujeres han hecho referencia.

¿Y para el bebé? ¿Es realmente, como se suele decir, menos traumático para los bebés llegar sin pasar por el canal de parto? Nadie en su sano juicio puede negar que el paso por el canal de parto sea una experiencia estresante. Pero la naturaleza no hace nada al azar. Nuestros bebés nacen tan inmaduros para poder pasar precisamente por el canal de parto. En él, conectados aún a sus madres, se benefician del torrente hormonal que reciben de ellas para iniciar su vida en el exterior. Continúan recibiendo oxígeno a través del cordón umbilical hasta estar preparados para respirar con sus propios pulmones, que van vaciando gracias a los “empujones” que sufren en su salida por vía vaginal, además de ir siendo estimulados enérgicamente gracias a ellos también.

Cuando pasamos por un momento traumático cada uno tenemos nuestros mecanismos de defensa, nuestras herramientas para recomponer aquello que cambia o se rompe en nuestro interior. Y estas herramientas dependen de muchos factores. Por eso no es extraño que, ante situaciones similares, dos personas reaccionen de modo muy distinto.

En el tema que nos ocupa (las cesáreas) aquellas mujeres que se sienten traumatizadas por la experiencia (que no son todas ni mucho menos) también reaccionan de modo distinto. Así encontramos mujeres que aceptan la condena de recibir al resto de sus hijos del mismo modo y tratan de asumir que esto será así para permitirse tener más hijos. Y también encontramos mujeres que deciden que las cosas no han de ser así, que quizás haya otras opciones e investigan. Buscan respuestas a sus preguntas, se revelan ante lo que ellas consideran un castigo. Y en ocasiones lo consiguen, consiguen el parto que deseaban para su siguiente bebé.

Efectivamente, se trata de una condena injusta. Hoy en día se conoce de sobra el hecho de que un parto vaginal después de una e incluso dos cesáreas tiene menos riesgos para mamá y bebé que una nueva cesárea. Entonces, ¿por qué se sigue dando la sentencia condenatoria a las mujeres tras su primera cesárea? ¿Se trata quizás de miedo ante lo que pueda ocurrir en el parto?¿Se trata de continuar estandarizando a las personas y sus nacimientos?¿Se trata de querer controlar y definir las rutinas aplicables en cada caso para comodidad de nuestro sistema sanitario?¿Es tal vez el afán de no perder protagonismo frente a una función fisiológica que la mujer puede llevar a cabo sin intervenciones si todo transcurre de modo normal?¿A qué le tenemos miedo?¿Qué nos impide asumir el papel protagonista de las mujeres en sus partos?¿Qué nos impide entregarles las decisiones sobre su cuerpo?

Todas las mujeres que han sentido su cesárea como un trauma físico y/o psicológico deben buscar su propio camino. Tal vez les lleve a una nueva cesárea, a no repetir experiencia en la maternidad y decidir no tener más hijos o a un parto vaginal como el que deseaban. Pero cada una buscará respuestas a sus propias preguntas, herramientas que les ayuden a curar sus heridas y personas que estén a su lado en ese proceso de curación. ¿Estará nuestra sociedad a la altura?

domingo, 14 de noviembre de 2010

Paritorios libres el fin de semana


Cada vez nacen más niños los días laborables y menos los sábados y domingos - Los expertos admiten que hay que rebajar la tasa de cesáreas e inducciones 

 

 

Si todos los partos se desarrollaran de forma natural, se diría que los bebés prefieren nacer de martes a viernes. Cada vez les gustan menos los lunes. Y los fines de semana les apetece descansar y no meterse en una tarea que requiere tanto esfuerzo como venir al mundo. Solo así se explicaría que los sábados y domingos nazcan muchos menos niños que los días laborables. Y que la diferencia haya ido en aumento en las últimas décadas, según los datos recogidos por el Instituto Andaluz de Estadística (ver gráfico).

"En el SAS no hacemos partos a demanda", dice un responsable de Salud
"Yo siento la presión familiar. Es duro trabajar así", afirma un ginecólogo

Pero esa diferencia entre los nacimientos en días laborables y los fines de semana no se debe, obviamente, a causas naturales. Sino a que, si se programa un parto, se fija de lunes a viernes, cuando los centros tienen más personal disponible. La duda es si se planifican más partos de los estrictamente necesarios y si el hecho de que cada año aumente la diferencia entre los nacimientos en sábado y domingo y el resto de días indica una tendencia creciente a programar los nacimientos.
Los médicos consultados aseguran que la mayoría de los partos programados responden a razones médicas. Al menos en los hospitales públicos. "En la sanidad pública andaluza no hay mujeres a las que se le cite para hacer un parto a conveniencia. No digo que no ocurra, puede que algún profesional lo haga. Pero sería algo excepcional. En otras comunidades sí está bastante extendido", señala Francisco José Pérez, responsable del programa de humanización de la atención perinatal de la Consejería de Salud. "Desde el punto de vista deontológico es absolutamente inadmisible hacer una actuación que conlleva riesgos sin razones médicas. Es inconcebible que un profesional se preste a eso. Sería perseguible", advierte.
Los expertos admiten que el intervencionismo es mayor en la sanidad privada, aunque no existen datos. La asociación El parto es nuestro, que defiende mejorar la atención en los partos, asegura que cada día les llegan testimonios de madres que cuentan que sus hijos nacieron en intervenciones programadas "en viernes o antes de un puente o un festivo". "Y siempre mejor de día que de noche, y antes de un cambio de turno o al comienzo de las vacaciones", afirma Claudia Pariente, portavoz de la asociación. Con todo considera que Andalucía es la "comunidad autónoma puntera" en cuanto a la puesta en práctica de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre atención en el parto.
A pesar de ello, todavía hay más partos inducidos y más cesáreas de las que debería, según coinciden los médicos consultados. O lo que es lo mismo: hay muchas cesáreas e inducciones que son científicamente prescindibles. Según los datos aportados por el SAS, de los 77.636 partos atendidos en su red de hospitales en 2009, 17.110 fueron por cesárea. Es decir, un 22%. Siete puntos por encima de la tasa máxima recomendada por la OMS, del 15%. Lo mismo ocurre con las inducciones. El porcentaje actual, según Salud, se sitúa en el 20%. El límite de la OMS, en el 10%.
En la clínica USP Sagrado Corazón de Sevilla asisten cada año 3.000 partos. Adolfo López, jefe del servicio de Ginecología, asegura que alguna mujer solicita programar el día del nacimiento con antelación. "Pero no es lo habitual", aclara. El centro tampoco lo ofrece si no hay razones médicas, asegura el doctor. En el último año, el porcentaje de cesáreas de la clínica ha sido del 25%, hasta 10 puntos por debajo que en años anteriores. "La cifra era demasiado alta, lo que nos ha obligado a replantear la política de cesáreas e inducciones", admite "Ahora sólo hacemos las estrictamente necesarias. Lo contrario es un riesgo".
Los profesionales asumen la necesidad de reducir la tasa de cesáreas, aunque advierten de que las recomendaciones de la OMS se han quedado algo antiguas. Desde que se dictaron, en 1985, las mujeres han retrasado la edad de la maternidad, lo que ya de por sí es un factor de riesgo, que se une a otros en alza como la hipertensión o la obesidad. También influye el incremento de partos múltiples, debido, sobre todo, a los tratamientos de reproducción asistida. En todos estos casos, aumenta la posibilidad de que sea necesaria una cesárea.
El responsable del programa de humanización del parto afirma que más que insistir en reducir la tasa, lo importante es que se adecue a las necesidades. Que se hagan tantas como haga falta. Pero ni una más. Para ello, dos hospitales andaluces participan en un proyecto piloto del Ministerio de Sanidad que pretende analizar si existe o no esta adecuación. Pero aunque no haya que obsesionarse con el número, Francisco José Pérez reconoce que hay que rebajar el porcentaje actual. "Nuestro 22% no es una mala tasa. La nacional ronda el 25%, lo que nos deja relativamente satisfechos. Pero debería bajar al 18% o 19%", afirma.
El hospital de Huércal-Overa (Almería) destaca desde hace años por su bajo porcentaje de cesáreas (14%). Longinos Aceitunos, ginecólogo del centro, asegura que el secreto está en dejar que la naturaleza haga su trabajo. "Si todo va bien, lo mejor es intervenir lo menos posible". Aunque a veces se hace difícil imponerse a la impaciencia de la familia. "Yo que trabajo en paritorio siento la presión familiar. Cada vez es más frecuente encontrarte con personas que te dicen: como le hagan algo a mi hijo, van a ver. Es muy duro trabajar así", señala el médico, con 25 años de experiencia.
El ginecólogo advierte de que también se ha incrementado "la cesárea a demanda". "Muchas mujeres te piden directamente que le hagas cesárea. Aunque no haya ningún problema. Hay que explicarles que las cesáreas son una cirugía mayor que tiene un riesgo, pero unas veces les convencemos y otras es imposible". El responsable del programa de humanización del parto corrobora esta realidad. "Durante años la sociedad vendió que la cesárea era más segura. Ahora estamos pagando ese precio".

FUENTE: Diario El País. Andalucía (7/11/10)

domingo, 8 de agosto de 2010

Las cesáreas aumentaron en Capital casi un 30% en diez años

Una información útil respecto del Parto, es un dato a tener en cuenta y para reflexionar acerca del Nacimiento. Pensar que es otro modo de nacer, diferente al parto natural pero que hoy día va en aumento. Es un cirugía que en aquellos casos de urgencia es imprescindible y hasta puede salvarle la vida al pequeño y su madre...pero esperemos que  no se convierta en en "Standar de nacimiento". Si que se realice en cada caso particular, pero no de manera masiva y en algunos casos "inne-cesarea".

Las cesáreas aumentaron en Capital casi un 30 % en diez años